La Puerta de Hierro, que ordenó construir Fernando VII para servir de portal a El Pardo, está ya en su emplazamiento definitivo. El monumento se ha trasladado 200 metros desde su anterior situación para quedar instalado en una isleta en el margen derecho de la carretera de A Coruña (N-VI). Las obras en los accesos a Madrid en esa zona habían condenado a la Puerta de Hierro a vivir en un laberinto de nudos de carreteras y a sufrir el rugido de los coches a apenas tres metros de sus cimientos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de diciembre de 1997