Una de las ventajas que puede tener el metro en relación con el resto de transportes de la capital es la rapidez.Juzgando por los resultados, parece que el Metro no contempla esta ventaja en el diseño de las nuevas líneas. Los accesos y los transbordos son interminables: una escalera de bajada, un vestíbulo, un pasillo; otra escalera de subida, otro vestíbulo, otro pasillo, etcétera.
Como muestra pueden intentar un transbordo en Nuevos Ministerios, Diego de León, Núñez de Balboa, etcétera. Son, sencillamente, disuasorios.
Desde esta carta quisiera pedir a los responsables que intentaran racionalizar los accesos y transbordos simplificando y acortando los mismos.-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de diciembre de 1997