Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un empate que no convence a nadie

FÚTBOL 23ª JORNADA DE LIGAUn empate justo que no satisface a ninguna de las partes. El conjunto de D'Alessando precisa morder en casapara seguir manteniendo la ilusión. El Espanyol, visto su discurso actual, fue un rival asequible. Superada la cuesta de enero, los de Camacho se reencontraron con el gol tras 363 minutos en blanco. Volvió a ser el francés Ouedec. Pero son ya cuatro partidos sin conocer la victoria. Confía demasiado en la defensa. Amasa un fútbol insípido, vacilante, muy condicionado ofensivamente.D'Alessandro tendrá razones para lamentarse. El Mérida, posiblemente, exhibe más aire de equipo que el Espanyol. Tiene las ideas más claras. Hace un aceptable trabajo de grupo, pero le sigue faltando el golpe final, sea de fortuna, de decisión o de atrevimiento.

Cumplida la fase de desgaste, el Espanyol tomó la iniciativa. Amplió los límites de su parcela, pero con un concepto extraño de la transición, sin apenas continuidad, con estirones bruscos. En uno de ellos Benítez sorprendió a la defensa del Mérida, que se quedó atascada. Pero los romanos no acusaron el mazazo. Simplemente apretaron en el centro del campo, una zona anímicamente perdida por los de Camacho y las opciones del Mérida crecieron. Marcos estrelló un balón en la cruceta y Sinval se creció. El brasileño rompió a su par y en una de sus entradas al área propició el empate.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 1998