Telefónica va a dar otro revolcón a Amper, una de las primeras empresas españolas de equipos de telecomunicaciones. El presidente de Amper, Arturo Baldasano, ha paralizado todos los planes estratégicos en marcha hasta que se resuelva la venta del 15% del capital que está en manos de Telefónica. Baldasano, que fue nombrado por Telefónica el pasado 17 de diciembre, ha expuesto ya a la dirección de la compañía el futuro inmediato que le espera a Amper.En sus planes figura, además, la posible venta de algunas de las filiales del grupo. El presidente de Amper negocia para que Telefónica se comprometa con el grupo, mediante un plan de compras, antes de consumar la salida.
Baldasano expuso por primera vez sus intenciones en un consejo de administración extraordinario que se celebró a primeros de enero. En él saltó la sorpresa para todos, excepto para los representantes de Telefónica, cuyo presidente, Juan Villalonga, fue precisamente quien colocó a Baldasano al frente de Amper.
El nuevo presidente anunció la paralización del plan estratégico de Amper, que contemplaba unas inversiones por valor de 14.000 millones de pesetas, y justificó la decisión en la necesidad de clarificar la situación patrimonial de la empresa antes de afrontar nuevas iniciativas. Esa reordenación patrimonial pasa por la venta del 15% de Telefónica, según han confirmado fuentes de la operadora.
No obstante, Arturo Baldasano, que ha asumido la responsabilidad ejecutiva en la dirección financiera de la empresa, negocia para que la dirección de Telefónica suscriba un plan de compras a medio plazo (de tres a cinco años) antes de dejar el capital de Amper.
El objetivo es pactar una serie de pedidos con los márgenes que puede obtener Amper prefijados. Algo parecido a lo que ocurrió cuando Telefónica vendió Sintel y se comprometió a compras por valor de 75.000 millones de pesetas. En la actualidad, Telefónica absorbe un 40% de las ventas totales de Amper, que obtuvo el ano pasado beneficios de 18.000 millones de pesetas.
Otros invitados
Baldasano se hará cargo también de la búsqueda de un comprador para las acciones de Telefónica, valoradas en unos 9.000 millones de pesetas. Y en el camino no se descarta que se desprenda de algunas de las filiales, entre ellas, Amper Programas, dedicada a equipos militares, y Amper Technologies.Un compromiso claro de Telefónica ayudaría a evitar un descalabro en Bolsa de Amper. La operadora ha seguido una política errática respecto a su participación en el grupo y su salida puede crear incertidumbre. El ex presidente de Telefónica, Cándido Velázquez, cerró en noviembre de 1994 un pacto con Indra, que tiene un 9% de Amper, por el que la operadora cedía la gestión del grupo.
Indra se proponía crear un gran grupo español fabricante de equipos y sistemas de comunicaciones, pero llegó Villalonga y anunció que el plazo para el intercambio de las participaciones previsto había terminado y que Telefónica, volvía a tomar las riendas.
Juan Villalonga nombró a uno de sus hombres de confianza, Juan Perea, como presidente, aunque mantuvo a Eugenio Vela, que había sido designado por Indra, como consejero delegado. Posteriormente, Telefónica sustituyó a Perea por Baldasano y Vela también ha sido sustituido. Indra perdió entonces su oportunidad y ahora sólo cabe que compre a Telefónica o venda antes que la operadora.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 1998