El delegado del Gobierno en el País Vasco, Enrique Villar, está convencido de que el Consejo Presbiteral de Vizcaya que recomendó al obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, no asistir a funerales de víctimas de ETA, está muy cerca del mundo radical" y está "haciendo mucho daño al pueblo vasco, en primer lugar, y a la propia Iglesia".
En una entrevista que publicó ayer El Correo, Villar afirma que respecto al problema del terrorismo nos encontramos en la "misma situación" que hace 20 años, por lo que reconoce que tiene una cierta "sensación de fracaso".
La responsabilidad de que no se haya avanzado en la solución a la violencia es, según el delegado, "de todos". "Algo hemos hecho mal. La responsabilidad es de todos y todos tenemos que entonar un mea culpa por la ineficacia, pero tengo muy claro que la responsabilidad es gradualmente mayor para quienes han tenido el mando de este país", agregó.
Sobre la situación que atraviesa ETA, Villar indicó que decir que está más débil cuando "ha matado a un matrimonio es un contrasentido, pero estos asesinatos son su estertor".
En relación a las acusaciones que algunos dirigentes políticos han hecho al PP afirmando que "el Gobierno saca dividendos de los muertos", Villar califica estas manifestaciones de "impresentables" y las considera "una canallada".
Respecto a la protección de los ediles populares, Villar reconoce que es "absolutamente imposible" dar escolta a los 25.000 cargos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 1998