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TENSIÓN EN EL GOLFO

El secretario de Defensa de EE UU dice que su objetivo no es "derrocar a Sadam Husein"

Mientras la secretaria de Estado de Estados Unidos, Madeleine Albright, hablaba en Oriente Próximo de un ataque "sustancial" sobre Irak, su colega William Cohen, titular de Defensa, corregía el sábado en Washington la escalada de tensión dialéctica al afirmar que tal operación no iba a solucionar las raíces de la crisis: la presencia de Sadam Husein en el poder y las dificultades de inspección de su arsenal. "No tenemos como objetivo derrocar a Sadam Husein", dijo Cohen, y añadió que Estados Unidos espera una solución diplomática con el apoyo del Consejo de Seguridad.

La Administración de Clinton lleva meses anunciando el final de la vía diplomática en la crisis de los inspectores de armas en Irak, pero el sábado Cohen le dio la vuelta al disco y señaló: "No deberíamos elevar las expectativas demasiado alto" respecto a los beneficios que podrían derivarse de un ataque militar.Según Cohen, tal operación sólo recortaría la capacidad de Sadam Husein de actualizar su arsenal de armas de destrucción masiva, pero ni le expulsaría del poder, ni eliminaría del todo tal arsenal, ni tampoco sería una manera automática de permitir la plena operación de los inspectores de armas de la ONU.

Cohen resaltó que se debe seguir creyendo en el esfuerzo diplomático, pues éste no se ha agotado. Y, haciéndole eco a Albright desde el otro lado del Atlántico, añadió que, "de ser necesaria una acción militar, ésta no sería pequeña. Sería sustancial en tamaño y en impacto". El jefe del Pentágono dijo que "una operación militar no sería necesariamente una sola operación".

Los 24.400 soldados de EEUU destacados en el golfo Pérsico, dos, portaaviones, 325 aviones de guerra y otros refuerzos en la zona se consideran, suficientes para un bombardeo de varios días. Cohen, que esta semana viaja a Arabia Saudí, no habló de un posible refuerzo inmediato de estos efectivos.

Mientras, el presidente del comité del Senado para relaciones exteriores, Jesse Helins, declaraba a la cadena de televisión CNN que no merece la pena seguir intentando hablar con Irak y que no se opondría a que Clinton ordenara el bombardeo, siempre pasando antes por el Congreso.

Por su parte, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, pidió en Davos (Suiza) que se de más tiempo para permitir una solución diplomática al conflicto. Annan no quiso comentar las declaraciones del ministro de Exteriores británico, Robin Cook, en el sentido de que EE UU no necesitaba el permiso de ninguna autoridad superior para iniciar el bombardeo, una tesis que también sostiene EE UU según han declarado Albright y su embajador, ante la ONU, Bill Richardson.

"Se están realizando consultas intensivas", dijo Annan, y "sería preferible contar con el Consejo de Seguridad". El secretario general de la ONU propondrá hoy al Consejo de Seguridad que amplie el programa de petróleo a cambio de alimentos para ayudar al pueblo iraquí. Annan quiere elevar a 5.200 millones de dólares (casi 800.000 millones de pesetas) los 2.000 millones que cada semestre se permite obtener a Irak por la venta de petróleo para comprar alimentos y medicinas. [Richardson descartó esa posibilidad y dijo que los iraquíes "no merecen nada", infórma Reuters.]

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 1998

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