Un franciscano croata que vivía desde hace 17 años en Ruanda fue asesinado a tiros el sábado por la noche en pleno centro de Kigali, la capital ruandesa, según informaron fuentes oficiales. El Papa lamentó ayer desde el Vaticano la muerte del padre Vjeko Curic, de 40 años, que participaba en programas de Cáritas para ayudar a las viudas del genocidio de 1994, en el que perecieron entre medio millón y 800.000 personas, tutsis en su mayor parte.-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 1998