Ahora les toca el turno a las pintadas. Desde Parla, con amor, un concejal del Grupo Popular pretende reabrir otro debate desde lo más alto. Su discurso paternalista asusta. Él sabe mejor que nadie lo que les conviene a los vecinos de Parla y al resto de los españoles. El responsabiliza a la demoniaca pintada poco menos que de los males de la humanidad. ¿Con qué intención?Flaco favor el del concejal colega a Parla. Falso cariño el de un edil que es capaz de calificar a su ciudad como "pobre, triste y vieja, con gesto de cansancio y de dolor", y afirmar que "perdió su signo de identidad" por unas pintadas.
En Parla deberían mosquearse por el detalle de que su concejal colega no haga ninguna alusión a lo que le cuesta todos los años al Ayuntamiento, gobernado por el Partido Socialista Obrero Español, limpiar las pintadas. ¿Se le habrá olvidado escribirlo?-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 1998