El Gobierno del PP y su ínclita TVE, no contentos con haber declarado el fúbol, por su cuenta y riesgo, un acontecimiento de interés general para "todos los españoles", con haber alargado los telediarios más de un cuarto de hora para que podamos escuchar en primicia los abucheos tan didácticos entre los presidentes de los clubes, los palos tan interesantes que se propinaron al árbitro tal, o cuál es la nueva marca de zapatillas de Ronaldo..., de dejarse, en fin, el dinero público en la emisión de partidos y de programas ad hoc dignos de las mejores cadenas de telebasura (menos mal que rectificaron: audiencia, fracaso y ridículo obligan), no contentos con ello, digo, la noche del 22 de enero de 1998, TVE Internacional cortó el telediario a las 21.27 para emitir el partido de turno de la Copa del Rey. Telediario que, por otra parte, tras la monodia vaticano-cubana, quedó prácticamente en nada, aunque esto ya es lo de menos.¿Dónde está mi derecho a estar informada? ¿Están ustedes seguros de que ese deporte es realmente de interés general hasta ese punto o más bien se trata de otro tipo de intereses? ¿Son ustedes conscientes de la falta de calidad de TVE Internacional, de la que prácticamente lo único que vale la pena ver son los telediarios, y, con tanta parcialidad, incluso cada vez menos? Cuando ustedes hacen su programación, ¿piensan que los miles de españoles que vivimos en el extranjero merecemos lo peor de La Primera y de La 2 juntas, horas y horas de telenovelas, de gentes, corazones, concursos o telediarios cortados sin sentido o emitidos habitualmente a las dos de la madrugada, o películas programadas que jamás llegan a ser emitidas, o que desde hace más de un año TVE Internacional sea la única cadena de las muchas que se ven por aquí arriba que no emita ni un solo programa destinado a los niños que además viven fuera de España (parece ser que desde principios de año hay un programa durante 25 minutos ¡cada sábado!)? Pero que tengan cuidado los señores del PP, no vaya a ser que, con tanto fútbol y tanto interés general, la naturaleza haga de las suyas y empiecen nuestros hijos a nacer con ciertos pentágonos negros y blancos en la cabeza a modo de balón... aunque no se, vean por fuera. Es... realmente grave.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 1998