Algo vamos mejorando, pero explicar la simple reproducción humana todavía constituye un dolor de cabeza para los padres, según refleja el anuncio televisivo de un medicamento contra la migraña. Y muchos actos relacionados con el sexo deben aún ser evitados o mantenidos en el mayor secreto, bajo pena de chantaje y posible pérdida de empleo; que se lo digan si no al actual presidente de Estados Unidos. Por otra parte, robar incluso a los pobres con trucos financieros y hasta matar - al menos, con coberturas de honor familiar o patriotismo- son todavía actividades vistas con más indulgencia y hasta con admiración por no pocas personas. ¡Vaya mundo, señores!.-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 1998