El astronauta norteamericano Dave Wolf, que ha permanecido en el espacio como inquilino de la nave soviética Mir durante cuatro meses (128 días), ha vuelto a casa. Su adaptación ha sido meteórica. Nada más saludar a su amiga, Tami Kruse, pidió una pizza y propuso irse a la playa con sus amigos a festejar su retorno a la Tierra. "El aire de aquí huele fantástico", exclamó en el centro espacial de Florida.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 1998