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Indignación en las colas tras agotarse las entradas para el Barça-Madrid en dos horas

Las entradas para presenciar el partido del próximo sábado entre el Barcelona y el Real Madrid se agotaron ayer en dos horas. Debido a que el Barça tiene más de 104.000 socios y a los compromisos adquiridos por el club, las entradas puestas a la venta ayer fueron sólo entre 2.500 y 3.000. El resto del cupo de localidades disponibles para el encuentro -unas 12.000- se reservó para los compromisos adquiridos por el club.

La escasez de entradas y el interés despertado por el encuentro entre azulgrana y madridistas hizo que se formara una larga cola ante las taquillas anexas al Camp Nou y que muchos de quienes la formaban pasaran la noche allí. La rapidez con que se agotaron las localidades y las sospechas de que se dio preferencia de trato hacia determinadas personas, provocó la indignación de muchos de los aficionados que estuvieron en la cola.

La novena persona que accedió al despacho en que se expendían las localidades tuvo que resignarse con la adquisición de dos entradas de general debido a que ya entonces se habían agotado las de tribuna. Entre las quejas de los aficionados, que tenían el convencimiento de que iban a ser puestas 12.000 entradas a la venta, destacan los indicios de que algunos miembros de seguridad que controlaron los accesos permitieron a los reventas entrar varias veces sin hacer cola y esgrimiendo diferentes excusas; que no se llegaron a vender ni siquiera las 4.000 entradas, y que se permitió que los reventas empezaran a venderlas en los aledaños de las taquillas al triple de su valor.

Las taquillas se abrieron a las diez de la mañana y antes del mediodía ya se habían agotado las localidades. Cuando se colgó el cartel de no hay billetes, varios de los que formaban la cola gritaron "fuera, fuera" y profirieron insultos contra la directiva.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 1998