Pese a que el Ministerio de Asuntos Exteriores considera "próximo" el nombramiento de un nuevo embajador en Cuba, el presidente del Gobierno, José María Aznar, opina que siguen sin darse en estos momentos las condiciones precisas para ello, indispensables además para que pueda hablarse de un viaje de don Juan Carlos a la isla. Fuentes de La Moncloa salieron ayer al paso de las especulaciones sobre la embajada o la visita de los Reyes. La cooperación bilateral contra el terrorismo parece ser el último elemento del "periodo de reflexión" en que se encuentran las relaciones hispano-cubanas.
El nombramiento de un embajador en La Habana -cargo vacante desde noviembre de 1996, cuando el Gobierno de Fidel Castro retiró el plácet, ya concedido, a José Coderch- se esperaba para este mes de marzo, tras un largo proceso de diálogo entre los respectivos ministros de Exteriores, Abel Matutes y Roberto Robaina. Sin embargo, fuentes políticas aseguraron ayer que es difícil que se produzca antes de las vacaciones de Semana Santa.
Aznar ha mantenido reiteradamente que "no hay prisa" para el nombramiento del embajador. El "nombramiento de embajador se tomará en la globalidad de las relaciones entre España y Cuba", según la fórmula que habitualmente emplea el secretario de Estado para la Comunicación, Miguel Angel Rodríguez.
El viaje del Rey
El probable viaje del Rey a Cuba, con motivo del centenario del 98, sí introduce, sin embargo, una cierta urgencia en el calendario de normalización de relaciones con La Habana. Fuentes diplomáticas indicaron que hará falta la presencia de un embajador en La Habana al menos tres meses antes de la visita, que podría producirse durante el próximo mes de octubre. Don Juan Carlos ha hecho saber su interés por viajar a Cuba, el único país latinoamericano que no ha visitado en sus veinte años de reinado, antes de que se celebre en su capital la Cumbre Iberoamericana de 1999.Según esa previsión, el Gobierno tendría tiempo hasta el verano para realizar el nombramiento, siempre y cuando las autoridades cubanas no se demorasen en la concesión del plácet al nuevo embajador. En su larga entrevista con el secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, el propio Castro reiteró la invitación para que los Reyes se desplacen a la isla.
Las relaciones con Cuba se han convertido en uno de los puntos de fricción más visibles de la política exterior del Gobierno popular. Aznar, que visitó, cuando era el líder de la oposición a dirigentes cubanos exiliados en Miami, ha sido acusado por la mayoría de los partidos de practicar un inequívoco partidismo contra Cuba liquidando de un plumazo una política de Estado que mantuvo, incluso durante la larga dictadura franquista, una relación privilegiada con la isla.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 1998