Una aparatosa colisión entre motocicletas de gran cilindrada, en la que murieron el pasado domingo dos personas y otras dos resultaron heridas de gravedad, ha encendido la alarma sobre las carreras y exhibiciones clandestinas que desde hace tiempo organizan grupos de moteros en carreteras de la provincia de Lugo. Los motoristas se reúnen para mostrar sus habilidades ante un público que se concentra en los márgenes de la calzada, y la Guardia Civil sospecha que cuentan con personas situadas estratégicamente para avisar de la posible presencia de agentes de Tráfico y evitar las multas.
El grave accidente del pasado domingo se produjo en el municipio de A Pontenova al colisionar a alta velocidad dos grupos de motoristas que circulaban en direcciones opuestas por la carretera N-640, que enlaza la provincia de Lugo con la de Asturias. Uno de los pilotos invadió la parte izquierda de la calzada y se desató una colisión múltiple, en la que fallecieron José Javier Picos Castelao, de 27 años, vecino de Ribadeo (Lugo), y Pedro Pérez Suárez, de 30 años, con domicilio en la localidad asturiana de Castropol.Fuentes de la Guardia Civil de Tráfico atribuyeron el accidente al exceso de velocidad y sostienen que en el momento del siniestro los dos grupos de motoristas no estaban participando en ninguna clase de competición. Sin embargo, las mismas fuentes de la Guardia Civil reconocen que desde hace tiempo se sospecha que grupos de jóvenes de Galicia y Asturias se dan cita en las carreteras de la zona para participar en competiciones clandestinas, con público. No se trata de carreras exactamente, sino de exhibiciones de la pericia de los pilotos en lugares de especial dificultad para circular, como por ejemplo en curvas muy pronunciadas.
'Pasadas'
De hecho, el corresponsal del diario El Progreso en A Pontenova relató que el mismo domingo, en una zona cercana al lugar del accidente mortal, se concentraron unos cincuenta motoristas que hicieron diversas pasadas en ambas direcciones de la carretera ante la presencia de un centenar de espectadores, situados en el arcén de la calzada. Fuentes de la Guardia Civil admitieron que desde hace tiempo han oído comentarios sobre estas competiciones clandestinas, pero que nunca han podido sorprender a los motoristas, por lo que sospechan que se comunican entre ellos a través de telefonía móvil para dar la voz de alerta en caso de que se acerque algún agente de Tráfico y evitar así ser descubiertos y sancionados."No hay motivo para la alarma", tranquiliza el jefe provincial de Tráfico, José Luis Souto, "es verdad que se producen concentraciones de motos y que los vecinos hablan de que los motoristas compiten entre sí, pero hasta ahora no lo hemos podido comprobar a ciencia cierta". "Eso sí", añade el responsable de Tráfico, "vamos a incrementar la vigilancia, si es necesario incluso con coches camuflados, para que esa clase de concentraciones, que pueden hacerse siempre que se respeten las distancias y los límites de velocidad, no afecten a la circulación".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 1998