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"En Sierra Leona está mi gente y mi pueblo, volveré en cuanto pueda"

"He conocido el dolor por unos días, pero el pueblo africano lleva sufriendo siglos". Con esta frase resumía las dos semanas de cautiverio en Sierra Leona el misionero agustino José Luis Garayoa, en conversación telefónica con esté periódico desde Monrovia. Allí se encuentra desde ayer, ya a salvo, junto a su compañero Fernando Aguiló y el cooperante Antonio Mateu. Los tres están a la espera de que la Embajada española les facilite un pasaporte y puedan regresar a casa. "De momento nos están haciendo fotos para darnos un pasaporte nuevo porque no tenemos nada; sólo lo puesto", manifestaba Garayoa. Los tres volarán probablemente a España el viernes. Por poco tiempo. "Voy a España el tiempo mínimo para poder descansar. Pero juré volver y en cuanto pueda lo haré. Porque en Sierra Leona está mi gente y mi pueblo".

"Ha sido una experiencia muy dolorosa pero vine a un pueblo en guerra y sabía el precio que podía pagar", declaró Garayoa. Este navarro de 45 años narró en tono de broma no haber podido tener "una entrada más discreta" en el país. El 14 de febrero, a los quince días de haber llegado a Sierra Leona, cayó en manos de soldados rebeldes partidarios de la junta golpista que en mayo tomó el poder y que acaba de ser desalojada de la capital por la Ecomog, una fuerza multinacional africana de paz.

Desde el hospital de la orden de San Juan de Dios en Monrovia, donde tanto él como sus compañeros se someten a revisión médica, Garayoa confesó sentirse todavía asustado. Sin embargo, este misionero agustino recoleto se muestra cauto a la hora de hacer más confesiones. Y es que teme por los compañeros que aún están en la zona y que en cualquier momento pueden caer en manos de los rebeldes. Aun así es tajante al afirmar que en ningún momento sufrieron más daños por parte de sus secuestradores que los de la falta de comida o medicinas. "De todas maneras a mí me hacía falta perder unos kilitos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 1998

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