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El asombro de Alí Baba

La corrupción descubierta en Ciudad de México por las auditorías ordenadas por Cárdenas asombraría en algunos casos a la cuadrilla de Alí Babá. Uno de cada diez empleados de la Administración de Óscar Espinosa nunca apareció, y no existen registros en 22.000 de los 50.000 edificios y propiedades públicas. De los 16.000 vehículos asignados a los distintos departamentos, 4.000 no funcionan por averías de costosa reparación, y otros 2.000 son casi chatarra. Mediante presentación de facturas falsas, millones de dólares fueron desembolsados para mantenerlos en buen estado.Cientos de coches, últimos modelos la mayoría, desaparecieron en los meses previos a la llegada de Cárdenas. Unas 2.500 licencias de taxi fueron otorgadas con criterios sospechosos; numerosas oficinas fueron desvalijadas, y para asegurar una cobertura favorable la Oficina de Relaciones Públicas pagó 260.000 dólares a unos 100 periodistas y regaló ordenadores a 38 de ellos.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 1998