Acudir a la vía judicial contra una multa de tráfico de las que impone la Policía Municipal es hoy una odisea. La Sección Segunda de lo Contencioso del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (la sala que resuelve los recursos contra las multas y los temas de urbanismo) no da abasto. Quien acuda hoy a esta sala (integrada por cinco magistrados) disconforme con una multa deberá esperar entre dos y tres años antes de obtener la sentencia, según fuentes jurídicas del alto tribunal. Esta sala, que preside José Félix Méndez, tramitó el año pasado 4.929 asuntos, de los que un 85% eran cuestiones relacionadas con multas.
Cada magistrado resolvió el año pasado en torno a 1.500 casos, unos 1.000 más de los que el propio Consejo General del Poder Judicial recomienda en su Libro Blanco sobre la justicia como asumibles por cada juez de esta sección. Este año, a juzgar por el volumen de casos registrados en los dos primeros meses, la situación tiende incluso a empeorar. Hasta el 25 de febrero habían entrado 1.400 nuevos casos.
De continuar esta tendencia, a final de año habrán llegado a este tribunal cerca de 7.000 nuevos casos, unos 2.000 más que en 1997. Incluso las cuestiones urgentes que se elevan a esta sección tienen lista de espera, eso sí, sensiblemente inferior a la sentencia Si se trata de una petición para que se suspenda cautelarmente un asunto importante (por ejemplo, una cuestión de urbanismo del Ayuntamiento de Madrid), la primera respuesta judicial (no la sentencia) puede tardar un mes, incluso menos. Si lo que se pide es suspender una multa, la demora puede llegar a los tres meses.
No es ésta la única sala atascada del Tribunal Superior de Madrid. En general, casi todas sufren retrasos de varios años. Y es que el Tribunal Superior de Madrid, ubicado en Las Salesas, arrancó este año con cerca de 60.000 asuntos pendientes.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 1998