Los getafenses pueden aplicarse, por fin, a la natación a braza, el salto desde el trampolín, las piruetas subacuáticas o, sin más, el chapoteo desmadrado. Desde ayer se encuentra en funcionamiento la piscina cubierta de la ciudad (143.100 habitantes), una infraestructura que estaba en los primeros puestos de las demandas vecinales desde hace más de 10 años a esta parte. Las nuevas instalaciones se levantan en la calle de Teresa de Calcuta, en el emergente barrio de Getafe Norte.
La piscina funciona, ininterrumpidamente, entre las nueve de la mañana y las diez de la noche, aunque los responsables deportivos avisaron ayer a los bañistas de que en una franja horaria concreta -de 17.30 a 19.45- no encontrarán ni una sola calle libre: los cursillos de natación lo acaparan todo. La entrada general cuesta 550 pesetas, aunque los bonos de 10 y 20 baños salen por 4.300 y 6.950 pesetas, respectivamente.
La inauguración oficial de la piscina se ha fijado para el próximo día 11, con la presencia de Alberto Ruiz-Gallardón y el alcalde de la ciudad, Pedro Castro. El consorcio urbanístico Getafe Norte, que ha asumido los 513 millones invertidos en el proyecto, se encuentra estos días enfrascado en la fabricación de cerca de 3.000 gorritos de baño para regalar entre los nadadores.
Durante toda esta década, Castro ha escuchado abundantes críticas por su tardanza en promover una piscina cubierta. Los más críticos eran las personas que necesitaban los baños con fines terapéuticos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 1998