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CARTAS AL DIRECTOR

Multa en Valdesquí

11. 10 AM, martes 17 de febrero de 1998: llego a Valdesquí desde Madrid sin ningún problema de tráfico, pasando por un puerto de Navacerrada y estación de Valdecotos desiertos. Pocos metros antes de la entrada al aparcamiento de la estación, unos hombres con chaleco amarillo fluorescente -del tipo de los que lleva Protección Civil- nos indican que demos la vuelta en medio de la estrecha carretera porque el parking está completo (en el cartel indicador, antes de emprender la subida al puerto, los letreros verdes de "libre" estaban en todas las estaciones) y que podemos aparcar en la cuneta de la carretera. Así lo hago kilómetros, atrás, dada la cola de coches aparcados. Cojo los esquíes, camino los kilómetros que dista mi coche de las taquillas de abonos para los remontes de la estación y subo a esquiar. La estación está llena de gente un día normal, tanto que parece un sábado, aunque apenas hay que esperar cola para los remontes debido al incremento de remontes en estos últimos años.12.15 PM: bajando la pista de la Bola del Mundo, oigo algo sobre los vehículos estacionados en la carretera, por el sistema de megafonía de la estación. Freno y escucho: "Repetimos: retiren los vehículos estacionados en la carretera y métanlos en el aparcamiento, que hay sitio, pues la Guardia Civil está poniendo multas". Me lanzo por las pistas "a huevo" para llegar antes de que me pongan multa. Ando lo más rápido que puedo con los pies aprisionados en las botas de esquiar, y cuando llego a mi coche me encuentro con un guardia civil motorizado multándome. Unos segundos antes y habría evitado la multa, como tuvo la suerte el conductor del coche justo delante del mío, que llegó a la vez que yo.

Con la multa en la mano, quito el coche de la carretera y lo estaciono dentro del aparcamiento, que ahora, lejos de estar vacío, nos permiten aparcar en triple fila. Mi indignación aumenta por segundos, trato de hablar con el encargado de la estación y formular mi queja por impedirnos aparcar dentro del estacionamiento -los señores que parecían de Protección Civil no eran más que empleados de la privada estación de esquí-. El encargado o director de la estación brilla por su ausencia, estará esquiando o tomando el sol en la hermosa mañana que hace un día normal, en el que tanta gente parece estar libre de trabajo y deberes y, sin embargo, con mucho dinero para gastarlo en remontes y multas de estacionamiento. Y es que "España va bien", y Valdesquí, mejor.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 1998