La radicalización del conflicto que vive el metro de Madrid por la negociación del convenio colectivo desembocó ayer, en plena hora punta (8.40) y en una de las estaciones más concurridas (Bilbao), en un grave enfrentamiento entre los huelguistas y la policía. Un choque que, según CC OO, alcanzó su máxima tensión cuando un agente desenfundó su pistola contra ellos (la policía sostiene que fue un huelguista quien arrebató, tras un forcejeo, el arma al agente).
Este recrudecimiento del conflicto se enmarcó en una jornada de paros parciales (de siete a nueve de la mañana y de seis a ocho de la tarde, que se repetirán mañana) en la que, pese al aumento de la presencia policial, se retiraron 23 vagones por daños supuestamente causados por los piquetes y en la que CC OO acusó a los agentes de vigilar desde su casa a su secretario general en Metro, Javier Pérez.
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PSOE e IU mostraron su repulsa por esta supuesta vigilancia y criticaron la actuación policial. Nueva Izquierda presentó en el Congreso una pregunta para que el Gobierno explique los motivos de la "brutal carga" de la estación de Bilbao.
La Delegación del Gobierno sostiene que el piquete, formado por un centenar de trabajadores, empezó su actuación a las 8.10 destrozando las lunas de un tren en Argüelles. Posteriormente se dirigió en metro a la estación de Bilbao. Un grupo de agentes de paisano les siguió.
Al llegar al andén de la línea 1 de Bilbao, los huelguistas, siempre según la policía, intentaron parar los trenes. Los agentes de paisano, que ya habían alertado a los antidisturbios que estaban en la superficie, trataron de identificar a los huelguistas. Se desencadenó entonces un enfrentamiento en pleno andén en el que un trabajador, según el parte policial, agarró por la cintura, inmovilizó y arrebató la pistola a un agente. Éste consiguió agarrarle la mano con la que empuñaba el arma hasta recuperarla.
Entretanto llegaron los antidisturbios, que detuvieron a un huelguista (luego quedó en libertad). Según fuentes de la Delegación del Gobierno, anoche fue detenido en su casa Enrique Ortega Mínguez, de unos 47 años, como presunto autor de la sustracción del arma al policía. Quedó en libertad tras declarar en la comisaría de Chamberí.
La oposición acusa al PP de aumentar la "represión" de los conflictos laborales
VIENE DE LA PÁGINA 1La versión de CC OO, que junto con UGT, Solidaridad Obrera, USO y el Sindicato Libre convocó los paros parciales, señala que el piquete, de vuelta de su protesta, viajaba junto con otros usuarios en un vagón, cuando una decena de agentes, entre ellos varios antidisturbios, ordenó el desalojo del convoy y puso cara a la pared a una decena de huelguistas. Javier Pérez, secretario general de CC OO en el metro, sostiene que un policía le puso "una porra en la garganta y una rodilla en la espalda". "No podía ni respirar. Mis compañeros, para ayudarme, increparon a la policía. Entonces, un agente de paisano sacó una pistola a cuarenta centímetros de mí. El arma no era reglamentaria, sino pequeña y cromada. Otro agente le gritó que la guardase, y lo hizo. Como seguía el lío, volvió a sacar el arma", relata.
Por la tarde, los piquetes informativos estuvieron acompañados dentro de los vagones por un grupo de antidisturbios y policías de paisano que, en ocasiones, casi igualaba en número al de huelguistas. Tras el incidente ocurrido en la estación de Bilbao, el consejero de Obras Públicas, Luis Eduardo Cortés, afirmó que los piquetes amedrentan a los usuarios y trabajadores que no secundan el paro. Según Cortés, el conflicto "no está motivado por la negociación del convenio colectivo. Si fuera así, ya estaría resuelto".
El responsable de recursos humanos de Metro, Jesús Valverde, cifró ayer en 3.000 millones el importe de las reclamaciones de los sindicatos. "Pidenuna subida del 13% para 1997, lo que es imposible con la congelación de salarios impuesta por el Gobierno el año pasado", afirmó. A esa cifra hay que sumar los 30.000 millones de un fondo de pensiones, que el Gobierno regional, según los sindicatos, se niega a reconocer.
El montante económico de ese fondo, al que tienen derecho los 1.200 trabajadores con una antigüedad anterior a 1967, pondría en peligro "la viabilidad de la empresa", afirman fuentes de Metro. Dada la "iniposibilidad" de esas propues-tas, tanto en la consejería como en la empresa atribuyen el conflicto "a un pulso de dos sindicatos que se niegan a negociar". El concejal del PSOE Eugenio Morales, expuso la contradicción que hay entre las fuertes medidas policiales empleadas contra los huelguistas y la escasa incidencia que, según la compañía, tiene la protesta. Metro sostiene que el paro de ayer sólo generó retrasos de entre 10 y 15 minutos en las líneas 5 y 3, mientras CC 00 asegura que fue secundado por el 99% de los empleados no afectados porlos servicios mínimOs- Morales expresó su preocupación por la vigilancia a que son sometidos los sindicalistas (que la Delegación del Gobierno circunscribe al suburbano). "Da la impresión de que el PP esté aumentando al modo thatcheriano la presión contra losconflictos laborales. Ya lo hizo con los taxis, y ahora con el metro", dijo. IU comparte esa opinión y acusó al PP de "incrementar innecesariamente la represión". "Exigimos una investigacion rapida y que se depuren responsabilidades, si es necesario".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 1998