Hace unos días nos llamaba la atención la sorpresa mostrada desde éste y otros medios de comunicación por los resultados arrojados por la Encuesta Escolar 1997, en la que se preguntaba sobre las actitudes racistas y xenófobas. Desde Médicos de Mundo insistiremos siempre en que las actitudes xenófobas instaladas en nuestra sociedad son fruto de una mala utilización del lenguaje que las fomenta.Un ejemplo de ello es la asociación de la palabra inmigrante con persona procedente de un país menos desarrollado que el nuestro y con pocos recursos económicos. Así, para muchos, un norteamericano o un sueco no son inmigrantes, sino sencillamente extranjeros; tampoco a las grandes estrellas del fútbol procedentes de Iberoamérica, por ejemplo, se les llama inmigrantes como al resto de sus compatriotas. Los jóvenes escolares son reflejo y producto de esta cultura, que también está instalada en los medios de comunicación. Antes y después de la publicación de los resultados de la encuesta a la que nos referimos al principio, la plabra ilegal acompaña casi siempre a la de inmigrante, cuando se trata de personas cuya situación en nuestro país está pendiente de regularización. La palabra ilegal, además de la incorrección semántica que supone, estigmatiza a un colectivo cuyo único delito es la búsqueda de la supervivencia.
Por estas razones, Médicos del Mundo va a iniciar una campaña de sensibilización escolar para que los propios jóvenes presionen a la sociedad y a los medios de comunicación, y así lograr sustituir estos términos estigmatizadores e injustos, lo que implicaría modificar también las actitudes. - y Carlos López Inclán.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 1998