Una niña sueca que nació hace seis meses en la ciudad de Motala, a 200 kilómetros al sur de Estocolmo, no ha logrado todavía obtener el derecho que le corresponde de llevar un nombre legal. La razón de esta anomalía se encuentra en un contencioso entre los padres de la niña, Annsofie y Magnus Wikinghielm, y las autoridades de la provincia, que se oponen a que la niña lleve el nombre de Tequila. Argumentan que no parece adecuado la elección de un nombre que la asociará siempre con la popular y fuerte bebida mexicana, lo que puede acarrearle problemas en el futuro. Los padres se mantienen en sus trece y, pese a haber sido desestimada su apelación en tres oportunidades, esperan ahora la decisiva ante el mismo tribunal del Gobierno. Mientras tanto siguen llamando Tequila a su niña, que se da por aludida cuando es nombrada, y aseguran que siempre la llamarán así Tanto Arinsofie como Magnus niegan tener una especial afición a la bebida del mismo nombre.-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de marzo de 1998