El partido, obtenida la ventaja en su primer cuarto de hora, merced a una salida explosiva de los riojanos, transcurrió entre contraataques locales y un fútbol previsible y lento por parte visitante.
La contra del Logroñés tampoco funcionó, una vez desechado por cambio táctico, la baza de Morales. Así y a duras penas transcurrió el partido hasta el pitido final, encadenando el Logroñés su tercera victoria consecutiva en Las Gaunas. Resultado que le permite atisbar las luces de la salvación, después de ocupar durante gran parte del campeonato el último puesto en la clasificación.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de marzo de 1998