El cantante Miguel Bosé pertenece a esa clase de personas que cuando entran a un bar, saludan al camarero, hablan con la señora de los lavabos y dan un golpecito en el hombro al tipo que está apostado en la barra. En esa línea se movió ayer en la conferencia de prensa en la que presentó su último disco, 11 maneras de ponerse un sombrero. El hijo de Luis Miguel Dominguín y de Lucía Bosé no quiso hablar en inglés -"Estamos en España y aquí se habla castellano", le respondió a un periodista-, criticó el bloqueo contra el pueblo cubano -"Como siempre, la víctima en estos casos es la población civill''-, ridiculizó a los adictos al teléfono móvil -''No estoy, si me llaman'', dijo las dos veces que los inalámbricos sonaron en la sala- y parafraseó a José María Aznar en lo de España va bien "en otras cosas, pero no desde el punto de vista de la cultura". También tuvo un toque pijo cuando dijo que, de momento, prefiere no hacer películas. "No puedo estar off tres meses".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de marzo de 1998