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Dos investigadoras demuestran que existe la comunicación por señales químicas en humanos

El hecho de que mujeres que viven juntas tengan el ciclo menstrual sincronizado ha dado la pista a dos investigadoras de la Universidad de Chicago para demostrar que entre los seres humanos se produce la comunicación por señales químicas inconscientes, como se había observado antes en otros mamíferos. La clave de esta comunicación son las feromonas, unas sustancias que un organismo libera e influye en el comportamiento de otro de la misma especie, por ejemplo, en pautas sexuales.Martha McClintock, autora de la investiación junto con Kathleen Stern, constató en 1971 que se produce una sincronización del ciclo mentrual de mujeres que viven juntas superior a lo que cabría esperar por azar. Pero la conclusión a la que se llegó entonces achacaba esta sincronización a procesos psicológicos, aunque se hizo alguna alusión a las feromonas, señales químicas que no son conscientemente percibidas como olores.

Ahora, las dos investigadoras, tras numerosos experimentos con animales, afirman haber identificado la acción de las feromonas en humanos y presentan hoy su hallazgo en la revista Nature. En su experimento, tomaron olor corporal de compresas de mujeres donantes y lo depositaron en los labios de receptoras, repitiendo esta práctica diariamente durante dos semanas. Constataron la alteración del ciclo menstrual de las receptoras.

Es más, las investigadoras siguieron el rastro de todos los cambios inducidos por las feromonas en las fases de desarrollo folicular (desarrollo del tejido epitelial en la superficie del ovario) y ovulación. La señal química de la fase folicular acelera la segregación de una hormona que precede la ovulación y acorta el ciclo menstrual, mientras que las sustancias tomadas de la misma donante durante la ovulación retrasa la segregación de la hormona y alarga el ciclo. El resultado es la observada sincronización entre mujeres. Al parecer, están en acción las feromonas, igual que se había observado en ratas.

"Tanto el público en general como muchos científicos daban por hecho la existencia de las feromonas, sin embargo, nunca se habían obtenido pruebas concluyentes en humanos", ha explicado McClintock.

Su estudio, "muestra claramente, por primera vez, que el potencial para la comunicación química implicada en las funciones sexuales se ha preservado en los humanos durante la evolución", ha comentado Aron Weller, de la Universidad Bar-llan (Israel). El descubrimiento de que las personas pueden comunicarse por feromonas abre muchas posibilidades de investigación y aplicación, por ejemplo en alternativas de contracepción.

Además, pueden descubrirse otros aspectos del comportamiento y la fisiología humana en los que actúen los mensajes olfativos encubiertos en las interacciones sociales.

Nature News Service

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de marzo de 1998