El barítono holandés Marco Bakker tendrá que sentarse en el banquillo de los acusados. El ministerio fiscal ha decidido formular una acusación, después de investigar las circunstancias en las que se produjo el accidente que desembocó en la muerte de una mujer (ver Gente del 1 de diciembre de 1997). Bakker arroyó con su auto a la víctima en el aparcamiento del estadio del Ajax, donde acababa de actuar, y ha sostenido hasta el final que el pedal del acelerador no le respondía. Sin embargo, las investigaciones han revelado que el coche estaba en perfecto estado y que el cantante iba cargado de alcohol; vamos, tenía un buen pedal. Según las pruebas realizadas en el hospital donde fue ingresado, había ingerido aproximadamente 10 vasos, que le colocaron en sangre un nivel de cerca de 1,8 miligramos de alcohol, mientras la ley holandesa no permite conducir por encima de 0,5.- ,
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de abril de 1998