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Asesinado a tiros el hermano del ex gobernador de Chiapas

., Los choques entre el Gobierno mexicano y el grupo de mediación dirigido por el obispo Samuel Ruiz, acusado oficialmente de parcialidad en beneficio del movimiento zapatista y de favorecer la injerencia extranjera en el conflicto de Chiapas, discurre paralelamente al nuevo derramamiento de sangre. Carlos Arroyo Rincón, hermanastro del embajador de México en Argentina y ex gobernador de Chiapas, Eduardo Robledo Rincón, fue asesinado a tiros en las inmediaciones de su rancho La Terna, en Tuxtla Gutiérrez, capital del empobrecido Estado.

El gobernador, Ramón Albores, miembro del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), prometió investigar "hasta su últimas consecuencias" la muerte de Arroyo Rincón, que era funcionario en la delegación local de la secretaría (ministerio) de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Social.

También fue asesinado, en el municipio de Venustiano Carranza, el dirigente izquierdista Ronaldo León Aguilar, según denunció la Casa del Pueblo de la localidad. La organización comunal a la que pertenecía la víctima atribuyó su muerte, todavía no aclarada, a "un grupo de guardias blancas y paramilitares al servicio de los caciques de Carranza".

Caciques y paramilitares

León Aguilar sufrió una emboscada, y fue acribillado a tiros, cuando se dirigía a Tuxtla Gutiérrez a tramitar un proyecto agrícola. "Ya hemos denunciado en muchas ocasiones los nombres de los caciques que pagan a los paramilitares para asesinar a nuestros compañeros", declaró Victor Manuel Vázquez, activista de la Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ). "La procuraduría [fiscalía] tiene ya la denuncia de 35 muertos en emboscadas y de tres desaparecidos hasta la fecha".Varios cientos de campesinos próximos al PRI se manifestaron en la capital chiapaneca en apoyo del proyecto de ley enviado al Congreso por el Gobierno. Los manifestantes pidieron al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) que reanude las negociaciones "para que se llegue a la paz con justicia, y para que los pueblos indígenas tengan acceso a los beneficios institucionales".

La coyuntura favorece más el enfrentamiento que el diálogo. Samuel Ruiz, cuyas simpatías por la causa zapatista no son ningún secreto, ni lo eran cuando el Gobierno aceptó su colaboración y la posible utilidad de su fácil acceso al subcomandante Marcos, se considera un perseguido. El obispo advirtió: "El clima de linchamiento que tenemos delante favorecerá sucesos que nadie lamentará".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de abril de 1998