Ami Ayalón, jefe del servicio de seguridad israelí, aseguró ayer al presidente de la Autoridad Palestina (AP), Yasir Arafat, que su país no está implicado en la muerte de Mohiedín al Shariff, uno de los jefes del movimiento radical Hamás, cuyo cadáver estalló dentro de un coche-bomba el pasado domingo. La autopsia confirmó que Al Shariff había recibido tres disparos.Ayalón subrayó ante Arafat, en una entrevista nocturna en Gaza, que ni el Shabak, ni ningún otro organismo israelí estaba relacionado con el crimen. Por su parte el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, exigió a Arafat "que no señale con el dedo acusador a Israel".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de abril de 1998