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CARTAS AL DIRECTOR

Actos antisociales

Les escribo con la indignación a flor de piel, ya que, pese a que los tiempos avanzan, en algunas casas de Madrid parece como si el tiempo se hubiera detenido permanentemente en la Edad Media.El caso es que, tras permanecer algunos años en el extranjero, concretamente en Francia, he vuelto a Madrid, que es donde nací, y me he encontrado con que sigue habiendo mucha gente que, a la hora de adecentar su casa, opta por sacudir las alfombras o arrojar el contenido de los ceniceros por la ventana.

Me parece algo tan execrable y antisocial que no puedo concebir que una práctica así siga ejerciéndose igual que cuando yo era pequeño -ya tengo casi 50 años- y jugueteaba por las calles aledañas al paseo de las Delicias.

Me gustaría que en Madrid no sucedieran cosas como ésta. Desearía asimismo que los taxistas que sufrieran un apretón no decidieran orinar tras la puerta delantera de su vehículo, porque este tipo de acción indica un desprecio formidable por todos los demás.

Pese a que las comparaciones pueden ser consideradas odiosas, he de decir que en Francia, más aún en la ciudad de París, concretamente, cada individuo es un ciudadano y además lo demuestra. En Madrid, las cosas no tienen por qué ser de otra forma. Erradicar esas conductas anticiudadanas por la vía del diálogo y del debate podría ser una de las tareas a acometer, en vez de tanta polémica frívola-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de abril de 1998