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Cascos tacha a Marqués de ingrato, indigno y sin honra

Mientras el Gobierno aseguraba ayer que la crisis del Ejecutivo del PP de Asturias no afecta a las relaciones institucionales, el secretario general del PP y vicepresidente primero del Gobierno, Francisco Álvarez Cascos, atacaba duramente en Mieres al presidente asturiano tachándole de ingrato, indigno y sin honra. Hace dos semanas, en Avilés, Álvarez Cascos, expuso cuál era su máxima en política: "Prefiero un partido sin Gobierno que un Gobierno sin partido". Ayer regresó de nuevo a su tierra con más mecha y gasolina: "Creo que más vale honra sin cargos que cargos sin honra, tal y como han sabido demostrar con el gesto de su mismísima dimisión varios compañeros nuestros".Cascos no citó por su nombre al presidente del Principado, Sergio Marqués. Acudió a la convención comarcal del Caudal y Aller, puso a prueba durante hora y media a 500 incondicionales que querían escucharle en el sofocante cine Esperanza, resumió todo lo que pudo de la actividad del Gobierno Aznar y despachó a Marqués con múltiples referencias e indirectas.

Desde la "estabilidad y solidez", concepto político que reivindicó expresamente cuatro veces, arrancó a continuación para descalificar como "inviables" los consejos abiertos como fórmula de Gobierno, los movimientos asamblearios, la democracia directa y los sistemas presidencialistas.

Cascos denunció como inaceptable "ética y políticamente" el actual comportamiento de Marqués al atrinchearse como gobernante a "espaldas del Parlamento, de sus propios parlamentarios y del partido que le presentó". El vicepresidente añadió que Marqués no tiene "patente de corso para suplantar al pueblo que le dio la confianza". Y ahí aludió a la falta de honra de Marqués.

Neutralidad

Mientras, el portavoz del Gobierno, Miguel Ángel Rodríguez, defendió a capa y espada al término del Consejo de Ministros la "neutralidad" del Ejecutivo en un conflicto que, al írsele de las manos a Cascos, lo sitúa ahora en el área partidista, en la situación interna del PP en Asturias. "Es un problema de un partido en una comunidad autónoma que no afecta a las relaciones institucionales entre el Gobierno de la nación y las instituciones del Principado", dijo Rodríguez.El portavoz del Gobierno salió como pudo ante esta alegación: "Es una crisis del Grupo Parlamentario Popular, que no apoya al presidente del Principado. No hay un conflicto de intereses entre el Gobierno y las instituciones del Principado. El trato del Gobierno central con el del Principado es el mismo trato que con cualquier comunidad autónoma".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de junio de 1998