Laborista con carné, próximo al primer ministro, Tony Blair, y alto ejecutivo de British Gas. Así es Simon Lewis, de 39 años y nuevo asesor de imagen de la reina Isabel II de Inglaterra. Su nombramiento ha estremecido a los constitucionalistas más veteranos del Reino Unido, que lo consideran un intruso. Uno de ellos, lord Blake, ha llegado a afirmar en The Daily Mail que la monarquía "no necesita venderse como si fuera un producto". La casa de Windsor, muy interesada en sintonizar con el pueblo, cree que un personaje como Lewis, joven y activo, acercará su labor a la ciudadanía. El Gobierno ya ha subrayado que el elegido abandonará la militancia mientras sirva a la soberana. Como está en comisión de servicios durante tres años, su sueldo, unos 23 millones de pesetas, será "redondeado" por la propia British Gas. La nada despreciable suma total de casi 60 millones de pesetas anuales le parece a Lewis un detalle vano. Lo principal es que se siente muy honrado y arde en deseos de colaborar con tan regia patrona.- ,
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de junio de 1998