La Junta se ha convertido en el principal perjudicado por el vertido tóxico de las minas de Aznalcóllar (Sevilla) tras la compra masiva de tierras perjudicadas por los minerales contaminantes y las aguas ácidas que contenía la balsa que reventó el pasado 25 de abril. La adquisición de tierras apareja la asunción de los posibles derechos de indemnización que pudieran dictarse tras el juicio por este asunto. Incluso en el caso de algún funcionario de la Administración autonómica resultara condenado y la Junta tuviera responsabilidad civil subsidiaria, también tendría derecho a cobrar las indemnizaciones, según han indicado fuentes del caso. La superficie total afectada por el vertido fue de 4.634 hectáreas. La Junta inició un proceso de compra de tierras afectadas, que aún no ha concluido, en el que ha llegado a pagar hasta siete millones por hectárea de olivar de regadío. La mesa de compra de tierras ha recibido 87 ofertas que afectan a 1.106 hectáreas afectadas, con un valor que asciende a 2.710,6 millones de pesetas. En caso de prosperar todas las compras, la Junta se convertiría en una especie de terrateniente de la zona, con derecho a percibir las posibles indemnizaciones. Pero hasta que un tribunal dictamine, pasarán aún muchos meses. Por lo pronto, el informe pericial oficial sobre las causas de la rotura de la balsa -que elaboran los profesores de la Universidad de Politécnica de Barcelona Eduardo Alonso y Antonio Gens- no estará concluido al menos hasta el mes de febrero. A partir de entonces habrá que volver a llamar a declarar a casi todos los imputados. Fuentes del caso han explicado que la Junta ya ha liberado los 50 millones necesarios para pagar este informe pericial. La falta de este dinero, ahora retenido por la Intervención autonómica (pese a que el Consejo de Gobierno ya ha dado la orden de pago), retrasó el inicio del informe. La pericia está pendiente aún de unos trabajos de cata encargados a la empresa Rodio precisamente en la zona de la rotura. Precisamente la juez del caso, Celia Belhadj, no permitirá el sellado total de la balsa hasta que terminen los análisis en este punto.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 1998