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Maragall tacha de ambigua la forma en que CiU pide el reconocimiento de Cataluña

Pasqual Maragall opinó ayer en Belfast (Irlanda del Norte) sobre la pretensión de Convergència i Unió (CiU) de que la ONU adapte el derecho de autodeterminación a entidades subestatales como Cataluña. Admitió que sería positivo "explorar" el reconocimiento de la existencia de naciones que no son Estado, lo que definió como la posible obtención de un "semirreconocimiento" internacional. Pero, al mismo tiempo, rechazó la ambigüedad y la indefinición con que CiU plantea esta y otras propuestas sobre el status político de Cataluña en España. En la medida en que se expresan o pueden ser entendidas "como una muestra de enemistad hacia otras entidades nacionales, esas propuestas de Convergència son malas", sentenció.

Esto es, a juicio del candidato socialista a suceder a Jordi Pujol en la presidencia de la Generalitat, lo que ocurre con la posición expresada el jueves en el Parlament por CiU sobre el derecho de autodeterminación. Lo que no funciona en la política de Convergència, sostiene Maragall, es que "la proporción de sus efectos maléficos es abrumadoramente mayor que la de sus efectos benéficos". Ocurre también así en este caso, aseguró, porque esas ideas sobre la autodeterminación de Cataluña "levantarán ampollas en Andalucía y no llegarán a la ONU". Con estas prácticas, lo que CiU consigue es alejar lo que parece perseguir. En todo caso, apuntó Maragall, "la ONU no es la primera a la que hay que acudir, sino la última". Maragall está en Belfast para intervenir hoy en una conferencia sobre el futuro de la capital norirlandesa. El proceso de paz ha levantado las expectativas de una ciudad duramente castigada por los años de cruento conflicto político abierto entre sus habitantes. El ex alcalde de Barcelona puso precisamente el modelo diseñado en las negociaciones de paz irlandesas de hace casi un año como prueba de que existen muchas variedades para el reconocimiento de las naciones. En la resolución del conflicto irlandés "se ha ido más allá de la autodeterminación, se ha ido a la doble determinación, a la doble identidad, el mutuo reconocimiento", explicó. Acto seguido precisó que no se trata de exportar o importar modelos, pero sí de tomar nota de que, por ejemplo, "una región determinada puede ser binacional o biestatal, que es lo que pasa aquí, en el Ulster". Lo malo de la manera de abordar estas cuestiones tal como lo hace Convergència, remató, es que "piden el derecho a hablar, pero no hablan, es decir, no dicen qué quieren". Los efectos negativos de sus propuestas provienen, según Pasqual Maragall, del hecho de que "ahora no saben adónde van". El continuo marear la perdiz de los nacionalistas convergentes ha acabado, según el líder socialista, por cansar a propios y extraños, y restar interés a lo que digan. "Ya parece que lo que persiguen es sobre todo molestar. A los propios catalanes, no digo ya a los de fuera", dijo. Agregó que esto es uno más de los síntomas de que Cataluña vive "un fin de reinado, de una etapa y de un personaje" que si bien tiene en su haber cosas importantes, admitió, ahora no persigue más que "abotargar el sentido crítico del país". Calendario electoral Maragall calificó de "patética" la situación creada por Convergència y por Pujol con sus dudas y contradicciones sobre el adelanto de las elecciones autonómicas. "Tenemos una situación en la que el presidente dice que espera ver los datos de un sondeo electoral para decidir si adelanta o no. Y la gente sospecha que le mueve el puro interés personal". Agregó que, como le sucedió al presidente francés, Jacques Chirac, lo razonable es que el electorado castigue este comportamiento. Los socialistas están convencidos de que cada día que pasa acortan la distancia electoral que les separa de CiU. El PSC difundió ayer el resultado de un sondeo propio según el cual Maragall aventaja en 1,4 puntos a Pujol en intención de voto directo. Esta encuesta, realizada por la empresa Central de Campo mediante 800 entrevistas telefónicas entre el 25 y el 27 de noviembre, da a Maragall una intención de voto del 30,9% frente al 29,5% de Pujol. El PP se lleva un 4,9%, ERC el 2,5%, IC-V el 1,9%, EUiA el 0,8% y el PI el 0,6%.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 1998

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