Los forenses apuntan que pudo haberse desintegrado el cadáver en el caso contra Emilio Pellicer El Petxina, su esposa, hijo y nuera y contra Rafael Romero Leiva, como presuntos asesinos del ingeniero valenciano, desaparecido en 1990, Enrique Benavent. Un año después del arresto del propietario del jardín de los horrores, el juez Josep Lluís Albiñana procesa a las cinco personas que estaban en la casa cuando se produjo el crimen.
El caso del jardín de los horrores comenzó con la búsqueda del cuerpo de Benavent, tras la confesión realizada desde la cárcel de Valencia por Rafael Romero Leiva. Durante las labores de criba de la tierra del jardín en el que supuestamente se enterró al ingeniero se hallaron miles de fragmentos de huesos, hecho que llevó a temer la existencia de múltiples crímenes. Sin embargo, el informe emitido ayer por los forenses, tras el análisis de estas piezas óseas, determina que la mayoría de ellos tiene una antigüedad de más de 20 años que, al parecer, proceden de un osario. También señala la ausencia de fragmentos que correspondan a Enrique Benavent, tras la comparación de algunas piezas y el ADN de la familia de la víctima. Así, hasta ahora, se contaba con cinco personas inculpadas en el presunto asesinato de un hombre, pese a no haber pruebas del cuerpo del delito. Sin embargo, los forenses aseguraron ayer que existe la posibilidad de que el método utilizado para hacer desaparecer el cadáver, el fuego, y el paso del tiempo, siete años, hayan provocado la desintegración de los restos del ingeniero, enterrados bajo tierra, sin dejar ni rastro de ellos. En la mañada de ayer, la esposa, el hijo y la nuera de "El Petxina" comparecieron ante José Luis Albiñana, quien les dio a conocer los delitos que se les imputan. El auto de procesamiento determina que el móvil del asesinato fue el robo del dinero que portaba Enrique Benavent cuando llegó a casa de El Petxina, al parecer, para comprar droga. En sus declaraciones ante el juez la familia de Emilio Pellicer admitió que el ingeniero valenciano había visitado la casa. Incluso reconocieron haber visto "unas piernas", aunque en ningún momento reconocieron su participación en el crimen o en la desparición del cadáver. Antes de que se produjera la comparecencia de los imputados, Albiñana hizo expulsar a los informadores del Palacio de Justicia de Castellón, lo que generó una protesta ante el presidente de la Audiencia, Fernando Tintoré.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 1998