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El nuevo Ullrich piensa en la Vuelta

La ronda, que se presenta el martes, puede acoger la revancha entre el alemán y Pantani

Como si penando en las pendientes del Galibier a Jan Ullrich le hubiera dado tiempo a reflexionar, el prodigio alemán, el gigante derribado por Marco Pantani en la montaña del Tour, ha decidido ser un hombre nuevo en 1999. Los críticos se quedarán sin argumentos. El ciclista más fuerte volverá a ganar el Tour y la afición española se lo agradecerá. La Vuelta 99, anunciada como la más dura de la historia, se presenta el martes. La posible participación de Ullrich y Pantani robará seguramente el protagonismo al recorrido, hasta ahora dominante por la inclusión del Gamonal asturiano, el puerto más duro jamás subido en ninguna carrera europea.El ciclista alemán ha sido víctima de una crucifixión general. Hace justamente un año, la gordura que empezó a acumular se convirtió en comidilla y en motivo de regodeo. Y cuando perdió el Tour en el Galibier, la gente empezó a echar cuentas y a ver que en realidad su historial deportivo se reducía al mes de julio: el resto del año no existía para él más que como época de entrenamiento con dorsal. Pero el nuevo Ullrich, el ciclista de 24 años que empieza a madurar a marchas forzadas, dice que los críticos se van a quedar con las ganas en 1999. Ni se va a presentar en febrero a la Vuelta a Mallorca, la primera carrera de la temporada, con un gramo de más, ni ganar el Tour será su único objetivo. Ullrich quiere decorar su palmarés con triunfos en alguna de las grandes clásicas, y la más grande es el Mundial. Su programa de primavera incluirá participar con ganas en la Lieja-Bastoña-Lieja y la Amstel Gold Race. El de otoño, la cita con el arcoiris en Verona, en un circuito duro que le atrae y le conviene de la misma manera que a Pantani. Y los dos mejores ciclistas del mundo saben que para estar en forma en el Mundial de octubre es fundamental correr antes la Vuelta, como la historia demuestra. Y Ullrich no quiere estar gordo ni para entonces ni para la primavera.

Hace un año, Ullrich, un gallardo galán de 1,86 metros de altura, pesaba 89 kilos, cuando su peso en forma es de 79. Y en navidades alcanzó el récord de los 93. "Nada de eso ahora", explicó recientemente su director Rudy Pevenage en medio de una carcajada. "Vuelve a pesar 79 kilos". Conseguirlo no ha sido tarea fácil. Ha requerido, al menos, la colaboración de todo el Telekom. A Ullrich se le permitió sólo un mes de intimidad, que aprovechó para irse a México con su novia, Gaby. Como guinda, cuatro días de compras en Nueva York. Regresó gordito y mofletudo a su pueblo de la Selva Negra. Pero eso ya se esperaba. El ejército de salvación estaba preparado.

Acompañado de un vigilante del Telekom, el ciclista alemán fue recluido en una granja de salud donde desintoxicó su cuerpo a base de beber litros de agua diarios y de una dieta especial y secreta. "No es un invento nuestro, sin embargo", explicó Pevenage, "Los ciclistas italianos llevan años haciéndolo".

Una vez afinado el potro, comenzó la época de entrenamientos que esta semana entró en su segunda fase, siempre buscando el mejor clima. Los inició en Lanzarote, donde estuvo una semana en compañía de Riis y Zabel. La última semana de noviembre la pasó esquiando en Austria. Y el cinco de diciembre se fue a California. Allí hará lo más duro de la fase invernal y allí, acompañado por más ciclistas se estará hasta el 23 de enero. Con ello eliminará la gran tentación, las engordantes comidas que le hace su suegra durante las fiestas navideñas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 1998