Los mercados de valores encaran la recta final del ejercicio en medio de una incertidumbre creciente. Madrid perdió ayer el 2,11%, lo que demuestra que los inversores han perdido la fe en una salida rápida y fácil de la crisis financiera y económica. Los últimos resultados empresariales conocidos y las previsiones para el año próximo indican que la actividad económica se está viendo golpeada por la crisis más fuertemente de lo previsto, lo que ha dado pie a interpretar los recientes recortes de los tipos de interés como una medida que intenta frenar el deterioro de la economía.
Los mensajes tranquilizadores sobre un impacto leve de la crisis financiera y económica sobre las economías occidentales han caído en saco roto a la vista de los últimos datos sobre beneficios empresariales y las bolsas empiezan a tomar nota. La Bolsa de Madrid ha perdido en esta última sesión el 2,11%, rompiendo así una leve recuperación que no tenía más base que una enorme liquidez. En la semana, Madrid ha perdido el 1,49%, y lo ha hecho siguiendo los vaivenes de Wall Street. En Europa, ayer, Londres perdió un 2,10%, Francfort, 2,31%; y París, 1,37%. En Asia, la Bolsa de Tokio retrocedió un 2,72% y la de Hong Kong, 3,52%.Los problemas se están centrando sobre todo en EEUU y se materializan en la cotización del dólar, que ha perdido 3,83 pesetas en apenas dos semanas. Para Jesús Sánchez-Quiñones, director general de Renta 4, "la previsión más negativa en los resultados de las grandes empresas multinacionales en el cuarto trimestre están pesando mucho en el mercado", opinión que viene respaldada por los primeros cálculos de evolución de las bolsas para el próximo ejercicio y que en el mejor de los casos apuntan hacia un 15%.
Señales inquietantes
"La reducción de beneficios de Ericsson, conocida el jueves, las añadidas ayer de Coca-Cola y Cable & Wireless, y las mala señal que la semana pasada dio Boeing al anunciar 48.000 despidos, inquietan a los mercados", al demostrar que las constantes afirmaciones de que lo peor de la crisis ya ha pasado puede no ser más que una declaración de intenciones.Álvaro Martínez, director de renta variable de AB Asesores, añade que "la interpretación negativa de la bajada de tipos de interés en Europa, es decir, vista como una medida de salvaguarda ante una mayor desaceleración de la economía, aumenta la volatilidad del mercado", opinión compartida por una inmensa mayoría de inversores que esperan impacientes a conocer los primeros efectos, si es que los hay, de esa sorprendente rebaja. Y es que a estas alturas existen serias dudas sobre el final de la crisis e incluso sobre la voluntad real de acometer medidas de saneamiento. A este respecto, Rafael Ibáñez, analista de Beta Capital, añade "que cualquier noticia que eleve la prima de riesgo aumenta la volatilidad financiera (...) Cualquier novedad o rumor de si el Gobierno de Brasil logrará o no aprobar su plan de ajuste para lograr su recuperación, la inestabilidad política de la Casa Blanca por el resurgimiento de la posibilidad de la destitución de Clinton o cualquier pequeña inquietud se multiplica en tamaño en el mercado".
Estos analistas definen una serie de problemas que les preocupan por su capacidad de influir en los mercados y en un momento especialmente delicado debido a los numerosos factores que se entremezclan. EEUU está apoyando a los países asiáticos mediante compras que se trasforman en déficit comercial puro al desaparecer la contrapartida de las exportaciones a un área cuyos recursos han descendido. La solución es un dólar más débil, y la trayectoria de los últimos días apunta en esa dirección, pero eso tampoco es deseable en vísperas del nacimiento del euro.
Cualquier decisión que se toma en estos momentos está dirigida a proteger el crecimiento económico, sin olvidarse de no aumentar los problemas de los países emergentes, pero las bolsas están adoptando su tradicional papel de barómetros de la situación económica.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 1998