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Tribuna:

Cabos sueltos

Los inversores no consiguen encajar las piezas del rompecabezas bursátil, aparentemente fáciles de ensamblar, pero siempre con algún elemento de sobra. El exceso de liquidez se lleva mal con el creciente temor a un desplome imprevisto, aunque temido desde hace semanas, y provoca constantes tensiones en el mercado, es decir, una volatilidad creciente que puede ser el prólogo de cualquier cosa. La presencia conjunta de una gran cantidad de dinero ocioso y de una incertidumbre que aumenta con el paso del tiempo está provocando un fenómeno concreto, como es la subida del precio de la deuda. Los inversores están utilizando la tendencia a la baja de los tipos de interés para impulsar el proceso mediante fuertes compras en un activo seguro, con el resultado de que en esta última sesión la rentabilidad de la deuda pública a 10 años estuvo en el 3,97% durante una buena parte del tiempo de negociación, aunque al final repitió nivel para quedarse en el 4%.

Cuando en el mercado se refieren a un posible desplome de las cotizaciones no es por falta de argumentos. Wall Street caía el pasado jueves 167 puntos y pocas jornadas antes había retrocedido 200, lo cual es considerado como el preludio de posibles recortes, en un nivel estrictamente intuitivo.

La Bolsa de Nueva York abrió ayer con un recorte de más de 70 puntos, recorrido suficiente para animar a muchos inversores a buscar liquidez, un estado que, hoy por hoy, es más llevadero debido al nivel de los tipos de interés.

Junto a la indefinición de la renta variable está la constante caída del dólar, que en ocho sesiones ha perdido 3,83 pesetas, y que puede animar a muchos inversores extranjeros a traducir sus posiciones en la bolsa española a esa moneda, puesto que por las mismas pesetas reciben ahora algunos dólares de más.

Al final de la semana el índice general de la Bolsa de Madrid ha perdido un 1,49%, 12,33 puntos, y se acerca otra vez al nivel de los 800 puntos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 1998