El ex canciller germano Helmut Kohl fue ayer recompensado en la cumbre de Viena con el título de ciudadano de honor de Europa, una distinción reservada hasta ahora a Jean Monnet, considerado padre fundador de lo que hoy es la UE. Emocionado, el político que gobernó Alemania durante 17 años, pidió a los líderes de los Quince, como muestra la foto, que no abandonen "la visión y la inspiración de Europa". No hay que perder el objetivo de vista, "aunque el tren europeo camine lento o incluso se detenga de vez en cuando". Kohl les recordó que además de la discusión sobre los dineros de la unión, existen promesas más solemnes que hay que cumplir. "Con los pueblos del este y del suroeste de Europa, la UE debe cumplir sus promesas". El humor no le abandonó en la ceremonia, en la que confesó no querer ser un "monumento" en vida. "Ya se sabe que pasa con los monumentos: los pajaritos se posan encima y hacen sus cosas".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 1998