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Los Quince se fijan una tregua en la batalla financiera de la UE pero no acercan posiciones

ENVIADOS ESPECIALESLos 15 jefes de Estado o de Gobierno de la Unión Europea (UE) acordaron ayer una tregua navideña en la durísima batalla de las finanzas comunes para el primer septenio del siglo XXI. Sólo acordaron seguir peleándose sin desmayo después -ricos contra pobres, británicos contra continentales, industriales contra agrícolas- para cerrar el litigio en marzo. Cada cual defendió sus posturas, sin ceder un ápice, salvo en detalles. "No tenemos que dar la impresión de que hay polémica, sino lanzar una señal de que se avanza", aventuró el austriaco Viktor Klima.

Acabando la sesión, propuso aprobar mañana (por hoy) cuatro conclusiones: expresar la voluntad de concluir la batalla en marzo; todo puede ser discutido hasta el último minuto; el acuerdo debe ser global, sobre todos los elementos; cada Estado miembro deberá contribuir al pacto. Se entiende, con alguna concesión. Pero no hubo más avance que el hecho de que los líderes discutieran por vez primera todas sus abismales diferencias, después de que sus ministros nada hayan logrado. Pero los tres grandes frentes de la batalla siguen estancados.Frente del canal de la Mancha. En la sala nadie atacó al "cheque británico" (un retorno al Reino Unido porque su contribución al presupuesto común es excesiva, para lo poco que recibe del mismo), pero Blair llevaba escrita la respuesta: "Innegociable". Fuera, la nubosidad del canal siguió intacta: "Thatcher dejó el poder, ya es hora de que el Reino Unido pague lo que le debe a Europa", dijo ante la prensa el sueco Göran Persson.

Frente industriales-agrícolas. El alemán Gerhard Schröder zancadilleó a su aliado francés -pese a tanta carta conjunta previa-, apostando entre otras medidas por la cofinanciación de la Política Agrícola Común (PAC) al traspasar a los Gobiernos parte de sus gastos, con lo que se rebajaría el presupuesto común, algo ortodoxo en términos europeístas "porque cofinanciar no significa renacionalizar". Jacques Chirac se le había adelantado en defensa de la PAC: "Es intocable".

Frente Norte-Sur. Por un lado, los ricos contribuyentes netos siguieron insistiendo en "equilibrar" su carga presupuestaria, quejándose de que el saldo entre las aportaciones que realizan y las transferencias que reciben (negativo en 11.000 millones de ecus, 1,8 billones de pesetas en el caso de Alemania) es injusto. "La equidad debe asegurarse no sólo a corto plazo, sino de forma permanente", exigió el canciller alemán, Gerhard Schröder. No le importa cómo se haga esto, no excluye "ninguna opción". "La solidaridad no es un camino de sentido único", reivindicó. "El problema de la contribución no es sólo alemán", recordó el holandés Wim Kok, a quien le aterroriza que se busque una salida sólo para Bonn. Alemania, Holanda, Suecia y Austria (la banda de los cuatro) se encastillan en reducir su carga.

Por otro lado, los ricos afianzaron su alianza para reducir todos los gastos presupuestarios: a la banda les apoya en eso Francia y Reino Unido. Enmascaran la rebaja bajo el lema "estabilización de gastos": es una rebaja, pues proponen que el baremo sobre el que mantener sea el promedio de lo invertido entre 1993 y 1999 -Schröder lo recalcó- cuando en este último año se gastará mucho más.

Eso perjudicaría la política estructural, de cohesión o solidaridad interna, que busca elevar las rentas de los menos prósperos. "Significa sacrificar los fondos estructurales, que son fuente de empleo, al que tanto han aludido esta mañana Alemania y Francia", protestó el portugués Antonio Guterres. En igual línea, el español José María Aznar defendió que la base de negociación sea la Agenda 2000 de la Comisión; que el punto de referencia sean los gastos de 1999 y que la solución "respete el Tratado y el acervo comunitario". Les apoyó Grecia y la Comisión Europea. Aznar se opuso "clara y rotundamente a que la expresión estabilización de gastos figure en la conclusiones", dijo su ministro de Exteriores, Abel Matutes. ¿Habrá hoy escaramuza por esto?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 1998

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