Al acercarse las elecciones autonómicas, varios políticos de izquierda -Leguina, Lissavetzky, Almeida, etcétera- se han puesto nerviosos ante las duras perspectivas de repetir la derrota de 1995. Han hecho inauditos esfuerzos ideológicos, reuniones nocturnas, comidas de trabajo, conspiraciones diminutas y hasta han creado la asociación No Nos Resignamos para parir al final 99 razones para cambiar a Ruiz-Gallardón, es decir, para echarle.Como no le encuentran ni "corrupciones democráticas" (al estilo de la compra leguinesca del tránsfuga Piñeiro) ni "regalos de multimillones comunitarios a los amiguetes" (77 millones de Leguina a C. Sotos; 53, más 15, más 15, más 15, más 8 de Lissavetzky a F. Sauquillo), "ni no dación de datos o cuentas opacas" del triunvirato Leguina-Lissavetzky-Noriega, según el Tribunal de Cuentas se han quedado cabizbajos, agotados y, por aquello de no "mentar la soga en la casa del ahorcado", ni siquiera le han recordado a Ruiz-Gallardón sus pecadillos: "el caballo Remondo-Madrid" para el jinete Cayetano; ni la "carta privada con sello de la Comunidad de Madrid" al juez italiano, en favor de la bella y poliándrica Mar Flores en beneficio del niño viajero; ni menos aún la "incoherente medalla de oro a Leguina", pues no era un defecto sino una virtud tal regalo.
La asociación No Nos Resignamos cambió de táctica y se fueron en dirección contraria hasta llegar allá donde da la vuelta el aire. Alguno se acordó de Chiquito de la Calzada y de sus éxitos populares, de su adagio te dácuén, y tiraron por ese camino. Haciéndose los graciosos podían informar, formar y divertir a los futuros votantes comunitarios.
A elecciones peligrosas, tácticas peligrosas: nada de insultos, ni de difamaciones, ni de calumnias, pues era mucho mejor mostrar el lado risible como ya comenzó a hacerlo Cristina Almeida: "Ruiz-Gallardón es un joven bien vestido, bien hablado y bien educadito". El alcalde de Fuenlabrada tuvo chistes más geniales: "Ruiz-Gallardón y Torrebruno se parecen mucho, pues no pasan del Metro ni del metro". Otros se iban por el circo y señalaban: "Ruiz-Gallardón es un artista del alambre". Las 99 razones iban aflorando, aunque todavía estamos esperando el folleto con las reglas para su uso electoral. Ignoraremos cuántas "razones" afloraban con las comidas y las bebidas. Ruiz-Gallardón nunca tuvo en la izquierda unos contrincantes tan favorables como éstos de la asociación No Nos Resignamos. Las 99 razones anti se están convirtiendo en 99 razones pro Ruiz-Gallardón.- .
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 1998