Las demoras y las cancelaciones de vuelos (hasta 84 se habían registrado a las once de la noche) volvieron ayer a Barajas con la niebla.La bruma matinal provocó un promedio de 32 minutos de retrasos en salidas y despegues. Por la tarde, la situación empeoró al posarse entre las 19.00 y las 21.00 una densa niebla que desató un desbarajuste mayor: en ese lapso se cancelaron 45 vuelos y se desvió otra media docena a Valencia. A las nueve de la mañana comenzaron los problemas. La niebla redujo las operaciones de vuelo por hora a un 70%. La falta de visibilidad impedía a los pilotos ver lo que se encontraba a más de 400 metros de distancia. Primero se registraron retrasos cortos, luego éstos aumentaron pese a que la niebla levantó a las 13.00. Al mediodía, la impuntualidad era de 22 minutos en el 42% de los vuelos y, a las siete de la tarde, sufría demoras de 32 minutos el 56% de las operaciones. "Por motivos de seguridad se ha reducido el número de maniobras y eso ha originado que se acumulen retrasos por un efecto dominó", explicó un portavoz de Barajas. Al atardecer se vivió el periodo más crítico del día. Una densa niebla cegó la pistas desde las 19.00. En ese momento, sólo pudo operar el 8% de los aviones. PASA A LA PÁGINA 4
Seis vuelos fueron desviados al aeropuerto de Valencia
VIENE DE LA PÁGINA 1 A las ocho de la tarde, la densidad de la niebla era de tal calibre que ya era imposible para los pilotos ver más alla de los 50 primeros metros de la pista, explicó un portavoz de Barajas. "Con esta visibilidad sólo pueden operar aviones grandes -la mayoría de los vuelos transoceánicos- que están preparados para maniobrar con el sistema de aterrizaje instrumental (ILS)", apuntó anoche un piloto en los pasillos de Barajas.
El dispositivo de comunicaciones ILS constituye una guía para facilitar el aterrizaje de los aviones en momentos de espesa niebla. El sistema alinea al avión con la pista de aterrizaje y suministra información sobre la trayectoria de descenso que ha de seguir y la distancia que le separa del punto óptimo de contacto. "La niebla ha sido muy densa y eso ha reducido la operatividad de los aviones, pero no se ha llegado a cerrar ninguna pista", apuntó un comandante. "Durante más de dos horas, muchos aviones han estado dando vueltas por el cielo de Madrid esperando que se despejase el pasillo aéreo", indicó otro piloto.
Pese al desbarajuste y las cancelaciones, a las 21.00 no se apreciaba desorden en el aeropuerto. A esa hora, la visibilidad regresó lentamente a las pistas. Varias azafatas de Iberia fueron trasladadas a la zona de salidas nacionales debido al aumento de pasajeros en la zona de embarque. "Pese a los problemas por la niebla, no ha habido muchas quejas de la gente", indicó una de las empleadas de la compañía. Sin embargo, según manifestó una pasajera, a la una de la madrugada había unos 70 viajeros de Iberia a la espera de que la compañía los condujera a algún hotel donde pasar la noche, ya que sus vuelos estaban canceladados, en algún caso desde las ocho de la tarde. "No sabemos dónde dormiremos hoy. Iberia no nos informa de nada", lamentó.
La mayoría de los vuelos anulados tenía, mayoritariamente, destinos dentro de la Península.
Un portavoz del aeropuerto de Barajas señaló que, "pese a la niebla", sus instalaciones se han mantenido plenamente operativas. Señaló que cuando hay niebla conviene espaciar las operaciones por elementales motivos de seguridad.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 1998