Desde el fallecimiento hace unos meses del cartero que hacía el reparto en la zona en que resido, todos los vecinos venimos sufriendo unos retrasos cada vez mayores e injustificados (con las considerables molestias que ello ocasiona) en el reparto del correo. Pasamos a una frecuencia en el reparto de aproximadamente dos o tres visitas a la semana en primavera antes del fallecimiento del anterior cartero, a una frecuencia en verano, que todos atribuimos a las vacaciones, de una vez a la semana o cada dos semanas. Pero últimamente dicha frecuencia está siendo de una vez cada cuatro semanas, que fue la penúltima visita del cartero a mi domicilio, y actualmente, en el momento de escribir esta carta, hace ya dos semanas de su última visita y aún no se le ha visto el pelo. Estos retrasos considero que son injustificables, considerando que vivo en Sevilla capital y no en un pueblo perdido en la sierra. Y ante la constante dejadez por parte de este servicio público considero mi obligación denunciar públicamente este hecho.- José Luis Calzada Cabrera.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 1998