En su mejor época, España se ve a sí misma como un lugar seguro, que crece más deprisa que el resto de la Europa continental, y es, muy posiblemente, más abierta, más flexible y más optimista que Alemania o Francia. Es un país en el que la gente siente que está avanzando a pasos agigantados. (...) Desde que José María Aznar llegó al poder en 1996, España ha pasado, sin grandes sacudidas, por la privatización de las comunicaciones, del acero, del petróleo, de los servicios públicos.' Al mismo tiempo, aunque las pensiones y los costes de la Seguridad Social se elevan a un nivel preocupante, no hay intención de hacer recortes en estas áreas, en un gesto de fervor por el mercado libre. (...) El centro-derecha no ha hecho de Tony Blair su punto de referencia con total comodidad. Pero eso es lo que Aznar ha hecho con los principales objetivos de su política nacional. Ha usado una alianza con Blair para sugerir su flexibilidad ideológica y para desviar la afirmación de que España está aislada en una Europa orientada hacia la izquierda, que sería potencialmente dañina si, como se espera, el presidente español convoca elecciones el año que viene. (...) Con la llegada del euro, la ventaja de los tipos de cambio españoles desaparecerá y el impacto se dejará sentir, no sólo en el empleo, sino también en la duración del esfuerzo económico actual. Según un economista que analiza España, si el presidente convoca elecciones, el país podría pronto situarse más cerca de la social-democracia de lo que Aznar pretendía.
11 de noviembre
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 1998