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CARTAS AL DIRECTOR

Vascos y judíos

San Sebastián

Leo, sin demasiado asombro aunque sí con sobresalto, el siguiente encabezamiento de la entrevista donde se anuncia la aparición de una novela histórica (?) de Toti Martínez de Lezea: "Aquí no hubo tanta animosidad contra los judíos como en el sur", se anuncia en inspirada frase. La manipulación de la historia en benificio del narcisismo colectivo es el deporte nacional en ciertos ambientes vascos, pero por fortuna existe una amplísima bibliografía y documentación histórica -iniciada en el siglo XV, nada menos- referida al indudable y exacerbado antisemitismo de nuestros ancestros vascos de esa época. Lean los interesados, si no es mucho pedir, al Bachiller Martínez de Zaldibia, a López de Isasti y otros antiguos tratadistas de la nobleza vascongada, fundada, según pensaban, en la pura limpieza de su sangre, jamás mezclada con la de judíos, moros o herejes. En Guipúzcoa, y desde 1456, los judíos tenían prohibido establecerse o demorarse más de tres días si estaban de paso o por negocios, y en todo caso debían llevar una marca infamante obligatoria. Y en Vizcaya se adelantaron seis años a la expulsión general de judíos decretada por los Reyes Católicos. En fin, que los vascos de antaño alimentaron con entusiasmo el célebre antisemitismo español, como probaron Julio Caro Baroja y otros autores menos populares. Es bonito lo que dice la autora: "Me gusta escribir lo que me gustaría leer". Pero mucho mejor es escribir lo que se debe, porque tratándose de historia los lectores tienen derecho a que se les cuente la verdad conocida, aunque vaya envuelta en historietas.- .

Las otras víctimas

Ante los numerosos reportajes y mesas redondas en los medios de comunicación sobre las víctimas del terrorismo, me ha sorprendido que en ellos no hayan estado representadas las víctimas del terrorismo franquista. Si a algún grupo organizado se le puede titular terrorista, no cabe duda de que es al régimen franquista, al tener en su filosofía en la Guerra Civil la eliminación de todo ciudadano que no pensara como él. Así se desprende de este manifiesto que dio el Director de los sublevados, general Mola, el 19 de Julio de 1936 en Pamplona: "Hay que sembrar el terror (...) hay que dejar sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilaciones a todos los que no piensen como nosotros". Y como este manifiesto se cumplió a rajatabla, pido para estas víctimas del terrorismo franquista el mismo reconocimiento que puedan tener las de ETA y del GAL.- .

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 1998

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