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Adiós a Ardanza entre vinos

La enésima despedida del lehendakari se convirtió ayer en un acto mix en el que se juntaron, pero sin revolverse, nacionalistas y socialistas de todas las clases. Hasta 39 personas que han formado parte de los seis gobiernos sucesivos que ha presidido José Antonio Ardanza le homenajearon en las bodegas del Marqués de Riscal, en Elciego, en un acto simbólico de recuerdo y respeto a 14 años de historia reciente del País Vasco. Allí estuvieron desde el más veterano, el ex consejero de Educación Juan Churruca, hasta el primero que habló del metro de Bilbao, posiblemente entre el asombro de quienes le oían, el titular de Transportes en 1985 José Ramón Estomba. Agrupados en torno a las siglas de sus partidos en los corrillos que se montaron en el aparcamiento, también estuvieron el ex titular de Interior Juan Lasa; la ex presidenta de los Tribunales de Cuentas del País Vasco y del Estado Milagros García Crespo; o el abogado Juan Ramón Guevara. El campeón de los desplazamientos fue el exconsejero de Economía y Planificación y ex ministro de Agricultura Luis Atienza, quien embarcó en el AVE en Sevilla a las ocho de la mañana y llegó el primero a Elciego a las 13.30. Fiel a sus costumbres, el ex consejero de Transportes Pedro Ruiz de Alegría se llevó puesta la txapela, y los de peso económico como los ex consejeros de Hacienda Fernando Spagnolo y José Luis Larrea llegaron juntos, posiblemente hablando de pelas. Fue como el último Consejo de Gobierno virtual en el que participaron casi todos los que en uno u otro momento han jurado guardar los secretos de las deliberaciones del Ejecutivo vasco. Sólo que ayer la mesa ovalada de Ajuria Enea adoptó forma de U, y el palacio presidencial se transformó en el comedor familiar de los herederos del Marqués de Riscal. Eso sí, permaneció el secreto de las deliberaciones de una comida a base de menestra de verduras y cordero, y regada con vinos Barón de Chirel reserva de 1994, y los Marqués de Riscal Gran Reserva 1991 y Reserva 1994. No trascendió si efectivamente el ex consejero de Justicia de EA Javier Caño fue el encargado de contar chistes, o si con el calor de los caldos, las diferentes sensibilidades políticas se enfrascaron en una batalla dialéctica de altura. Era una comida-homenaje absolutamente privada organizada por el ex vicepresidente Ramón Jáuregui y por el ex consejero de Trabajo José Ignacio Arrieta. "Le vamos a entregar una escultura fundida de un afamado escultor eibarrés", dijo Jaúregui, sin confirmar si se trataba de una obra de Daniel Txopitea, el más conocido de los escultores de esa localidad. El destino de los ex consejeros estaba ya marcado. Del comedor al cementerio. Las bodegas del Marqués de Riscal, las más antiguas de la Rioja alavesa esconden una estancia que denominan el cementerio. Allí se guardan celosamente botellas de cada cosecha desde su fundación en 1860. Es costumbre abrir un caldo que coincida con la fecha de nacimiento del agasajado. No es que el previsible atracón fuera a llevarles al otro barrio, sino que seguramente visitaron esa vinoteca en la que, según quienes la han recorrido, las experiencias son extrasensoriales.

"Orgulloso y satisfecho"

El lehendakari en funciones estaba ayer "orgulloso y satisfecho" del homenaje que se le tributaba. El primer reconocimiento que recibió a su trayectoria histórica llegó desde Barcelona. El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, viajó el pasado 25 de septiembre desde la capital catalana hasta Vitoria sólo para cenar con él. Desde entonces ha recibido muchos homenajes. "Cuando ves a toda a esta gente, te das cuenta de que me ha tocado convivir y compartir gobierno con la pluralidad de Euskadi", dijo ayer. "Es muy ilusionante y estoy muy agradecido de este detalle, porque además hay gente que puede tener reservas porque fui duro con ellos, como cuando eché a los de EA del Gobierno, pero la impresión que me queda es que hay aprecio a mi persona y eso me satisface enormemente", añadió. Ardanza ha presidido seis gabinetes: el primero en 1985 hasta las elecciones de 1986 en el que compartió el Consejo con el PSE. En el año 1990 probó la primera experiencia con EA y EE, que fracasó nueve meses después. Desde entonces el PSE ha estado a su vera hasta la ruptura del verano pasado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 1998

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