Ninguna de las tres novelas presentadas dio la talla. El más jugoso de los premios literarios que anualmente entregan la Academia de la Lengua Vasca, Euskaltzaindia, y la BBK a obras inéditas quedó desierto. Los organizadores apuntaron ayer que este galardón ha perdido parte de su atractivo original porque "hoy publicar [en vascuence] ya no es tan difícil". Jon Sudupe logró ganó en el apartado de ensayo; José Luis Padrón, en poesía, y Juan Karlos del Olmo, en teatro. Son los galardones literarios en vascuence más antiguos y de los mejor dotados.
Euskaltzaindia y la BBK entregaron ayer en la sede bilbaína de la Academia los premios de la edición de este año. En esta ocasión, el premio gordo -el de novela, que supone 1.300.000 pesetas- quedó desierto. No es la primera vez que ocurre, aseguró un académico. Esta circunstancia se ha dado más a menudo en los otros apartados de los galardones: ensayo, poesía y teatro, según fuentes de Euskaltzaindia. La novela es el género literario en el que más ha avanzado la normalización lingüística. A diferencia de hace unos años, hoy para un escritor de novela en euskera ya no es imprescindible ganar un premio para ver su obra publicada. Tanto el presidente de la comisión de literatura de la Academia, Juan Mari Lekuona, como el responsable de bilingüismo de la BBK, Joserra Bilbao, coincidieron en que esta evolución ha influido en que este apartado de los premios haya perdido algo de su atractivo. Además, añadió Lekuona, "los novelistas consagrados en euskera suelen estar fichados por editoriales que les garantizan la publicación". Otro factor que diferencia a la novela del resto de los géneros literarios es que goza de mayor promoción por parte del mundo editorial y las instituciones. La otra cara de la moneda ha sido este año el apartado de teatro. Concursaron 14 obras, buena parte de ellas "de gran calidad", en palabras del académico Lekuona. Juan Karlos del Olmo (Bilbao, 1958) se llevó las 800.000 pesetas del premio gracias a Jon gurea, Parisen hatzana. La obra de Del Olmo, secretario de la Asociación de Traductores, Intérpretes y Correctores Vascos, es una reconstrucción ficticia de las últimas horas en la vida del escritor vasco francés Jon Mirande, quien se suicidó en París en 1972. "La vida de Mirande, sus amigos y lo ocurrido en torno a su vida me dieron la historia de hecho", dijo como intentado quitarse mérito. El caso de Del Olmo es peculiar porque, como él mismo explicó, es euskaldunberri, el vascuence no es su lengua materna. El premiado agradeció de manera especial a la Academia por haber elegido una obra basada en un personaje tan controvertido como Mirande, quien para colmo tuvo múltiples "tiras y aflojas" con Euskaltzaindia. Elegir entre dos ensayos El apartado de ensayo fue el menos concurrido. El jurado pudo elegir entre tan sólo dos originales. Y fue a parar a manos de un viejo conocido de estos galardones, Jon Sudupe (Azkoitia, 1947). Hace tres lustros, en 1983, ganó este mismo premio en idéntica modalidad. Recibió un millón de pesetas por Euskaldunak, liberalak eta komunitatezaleak, un escrito en el que defiende la tesis de que el liberalismo y el comunitarismo son convergentes y en el que apuesta por un vasquismo liberal y comunitario, explicó. Los ensayos de Jon Sudupe, profesor en la ikastola de Zumaia, han sido premiados en numerosas citas literarias. Ganó el Ciudad de Irún en 1990 y de nuevo en 1996. Ese mismo año logró el premio del Gobierno vasco, siempre en el apartado de ensayo. El premiado más joven en esta edición es José Luis Padrón, nacido en Legazpi en 1970. En su poemario Ibaia, euri erasotan bezala, narra situaciones dispares -la felicidad y la aflicción; el amor y el desamor- cuyo hilo conductor es un río. Padrón ha publicado este mismo año su primer libro, también un poemario, que ha sido ilustrado por Concetta Probanza. El galardonado dedicó su galardón a todos los creadores, los que escriben en todas las lenguas, porque, dijo, son "quienes modernizan la cultura". Jean Haritschelhar, presidente de la Euskaltzaindia, eludió adentrarse en las razones por las que el premio de novela quedó desierto. "El cuarto mosquetero no ha aparecido, por desgracia", fue su única referencia al asunto. El representante de la BBK había puesto el asunto sobre la mesa. Animó a los presentes a preguntarse por las causas y a los autores en lengua vasca a presentar sus obras.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 1998