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Tribuna:

Leer y amar

JOSÉ MANUEL ALONSO La Navidad es un conjunto de días vividos (escritos) por unos protagonistas y sujetos en torno a un nacimiento. Días grabados en un deseo común: ¡Feliz Navidad! El Libro es un conjunto de hojas escritas (vividas) por unos protagonistas y sujetas en torno a un nacimiento. Con un deseo común: ¡Feliz Lectura! La Navidad es una época intensa, contundente, íntima y grabada para siempre. Consiste en entregarnos a los más próximos (prójimos) y encontrar sentido a la vida compartida. El libro tiene idénticas cualidades y la lectura consiste en abstraernos del mundo para encontrar un sentido compartido. Por ello, la Navidad es la mejor época para regalar o regalarnos libros. Lo saben los editores, los distribuidores, las libreros... y lo están aprendiendo los escritores. Muestras evidentes son el éxito de la Feria del Libro de Durango o la proliferación de publicaciones nuevas, o la repetición de premios viejos, o la recuperación de textos del que escribe y/o del que lee. Son éstas las mejores fechas potenciales para mostrar el amor y descubrir al lector. Leer y amar, dos verbos que no soportan el imperativo. Por mucho que te digan ¡lee!, ¡ama!, no podrás hacerlo si no quieres o no tienes libro para leer o amante para amar. Sólo ama y sólo lee el que quiere o el que puede. Además del que sabe. Por eso va mejor el potencial: amaría o leería... si quisiera o tuviera a quien amar y libro que leer. Nos lo dice Neruda en Navidad: "Vuelve a tener nieve y musgo en tus páginas para que las pisadas o los ojos vayan grabando huellas: de nuevo". El libro guarda, en castellano, raíces semejantes a las de libar (chupar el néctar de las flores), líber (interior de los árboles), libertad, liberar, librar. Puestos a imaginar, me pregunto: si comilón es el superlativo del que come, ¿por qué no león el superlativo del que lee? Si librea tiene el mismo origen que librar tomado de la acepción de entregar, ¿por qué no denominar libroa al libro que se regala a quien se ama para compartir la misma ceremonia de leer/amar? ¿Y por qué no llamar entre nosotros libroberri al que se regala en Año Nuevo y librolentzero al que se regala en Navidad, e instituir estas fechas para recibir, al menos, un libro que leer y un amante a quien amar?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 1998