Los pesqueros andaluces que faenan en aguas del caladero del Sáhara con la modalidad de palangre inician esta medianoche la parada biológica obligatoria marcada en el acuerdo suscrito entre la Unión Europea y Marruecos. En total, son unos 60 los barcos afectados en esta modalidad de pesca, de los que 50 tienen su base en el puerto de Algeciras, que se verá perjudicado no sólo por este paro, sino también por el amarre forzoso de una treintena de pesqueros gallegos y portugueses que venden su pescado en la lonja algecireña. Esta parada amenaza con agravar la ya crítica situación de la citada lonja que, debido al resto de paradas biológicas, la reducción de la pesca del voraz (una especie de besugo) en el caladero de Tarifa, y el grave conflicto con Gibraltar, ha visto reducidas sus ventas en un 50% durante este año. "Vuelve a llegar en un mal momento para el sector pesquero porque, al no cumplirse la reciprocidad que marca el acuerdo por parte de flotas de terceros países, tan sólo perjudica a la flota española que, además, carece de ayudas económicas durante los dos meses que dura el amarre", señaló ayer Pedro Maza, presidente de los armadores andaluces. Maza declaró también que el sector tiene la vista puesta en la fecha del 30 de noviembre, día en el que expira el acuerdo con Marruecos, que, "en esta ocasión, parece que no se va a renovar, por lo que deberían ir buscándose soluciones", añadió el armador, que se apoya en la ausencia de la consignación en los presupuestos del Gobierno marroquí de la subvención que anualmente ha estado otorgando la UE al país africano por la utilización de sus caladeros. "No se pueden soportar los gastos con el pescado que está entrando", señaló José Manuel Manzorro, portavoz de Fedacopesca, la federación que aglutina a las empresas que representan al sector subsidiario y no extractivo, que en los últimos días solicitó al alcalde de la ciudad, el andalucista Patricio González, que suprima el cobro del Impuesto de Actividades Económicas (IAE) a estas firmas ante la grave crisis que padecen.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de marzo de 1999