La palidez del diputado Michel Crépeau, sentado en su escaño de la Asamblea Francesa, era tan evidente que el ministro de Economía y Finanzas, Dominique Strauss-Kahn, que le respondía dentro del trámite parlamentario, interrumpió sus explicaciones técnicas para preguntarle si se encontraba bien. Crépeau no pudo decir nada víctima de un infarto. Allí mismo, mientras esperaban la llegada de una ambulancia, varios diputados-médicos intentaron el masaje cardiaco, tan evidente era que se trataba de eso, de un corazón que no quería seguir bombeando.Todo esto sucedía el pasado día 23 y Crépeau ya no volvió a hablar, entró en un coma profundo que desembocó ayer en el fallecimiento del popular diputado en un hospital parisiense.
Era uno de los pocos que hablaba siempre sin notas y sin sobrepasar el tiempo concedido, mantenía un inalterable buen humor y procuraba tender puentes entre derecha e izquierda, aunque sus simpatías siempre fueron para esta última. En 1972 fundó el Movimiento de Radicales de Izquierda, del que pasó a ser presidente en 1978. Fue candidato a la Presidencia de la República en 1981 y ministro de Mitterrand entre 1981 y 1986 desempeñando carteras de Medio Ambiente, Turismo, Comercio y, durante dos meses, Justicia.
Tenía 68 años y era alcalde de La Rochelle desde que cumplió los 40. Durante este largo mandato había convertido su ciudad en la más ecologista de Francia, dotándola de 250 vehículos eléctricos y de enchufes apropiados en todas las calles. Sus habitantes disponían también de 400 bicicletas gratuitas para desplazarse de un lugar a otro y Crépeau había instituido el día sin coches, iniciativa luego imitada por otras localidades, para concienciar a la ciudadanía de los peligros de la polución.-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de marzo de 1999