A propósito del proyecto de ordenanza sobre quioscos de prensa elaborado por el Ayuntamiento de Madrid se está hablando mucho sobre la prohibición de vender publicaciones de contenido pornográfico y, a nuestro juicio, es sólo un aspecto del carácter restrictivo de la citada ordenanza, ya que se prohíbe igualmente la venta de tabaco, golosinas, etcétera. Resulta paradójico que cuando las asociaciones de vendedores de prensa hemos pedido a los ayuntamientos que tomen medidas para limitar la excesiva proliferación de puntos de venta de prensa, se nos diga que existe libertad de comercio y que la competencia es sana y, sin embargo, a los quioscos se les prohíbe vender unos pocos artículos (las dimensiones del quiosco no dan para muchos) que le ayudan a fidelizar a su cliente.He preguntado a mis clientes y les viene de maravilla que venda tabaco, un paquete de chicles o un bolígrafo porque le facilito su compra. ¿No quedamos en que hay que competir y dar un buen servicio al consumidor? ¿A quién perjudicamos, señora de la Merced?-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de marzo de 1999